sábado, 4 de enero de 2014

INDIGNADA, ¿YO?

Escribo esto en esta plataforma porque sé que no le interesará a mucha gente, y así, no tengo que hacerles pasar el mal rato de tener que verlo publicado en Facebook.

Me llamo Yolanda, pero me conocen por Yoli, Yoli Morales concretamente. Desde hace un par de años me dedico al activismo por los animales, en mayor o menor medida, según el tiempo y el dinero de que disponga. Trabajo por las noches, estudio periodismo por las mañanas.

Me han dado ganas de escribir porque hoy me he desengañado bastante. Hace cuatro días recogí dos perros que correteaban por mi calle esquivando los coches. No me costó mucho; nada que no puedan hacer unas galletitas de bacon. Me los llevé a casa con la esperanza de encontrarlos como perdidos en mi página "Animales Perdidos y Encontrados en Tenerife", pero nada. Cuál fue mi sorpresa cuando los encontré limpios, alimentados y educados. Uno de ellos, hasta llevaba un collar. Al día siguiente, en el veterinario me informaron de que no tenían chip, por tanto, eran perros abandonados o perdidos.
Vivo con mis padres, y tengo otros cuatro perros recogidos de la calle. Por mucho apoyo y comprensión que me brinden, la situación empieza a superarme.

Me niegan la entrada a los refugios comarcales por estar saturados, por no poder pagar ni las facturas de la luz ya que el Estado no subvenciona, y cuando lo hace, el dinero se retrasa unos cuantos años. No solo me dicen que no, sino que me informan que refugios declarados "sacrificio cero", están empezando a "limpiar" las jaulas porque la situación es insostenible. Salgo a la calle, y no hay día que no encuentre un perro suelto, un gato atropellado, o una finca con trescientos podencos hacinados.

Pero esto, creo que solo me importa a mí y a un par de ellos más. No tengo cifra para representar cuántas personas me han mostrado sus condolencias por querer ayudar y no poder. Tampoco sabría expresar cuántas veces me han dicho "pobrecito" o "qué buena persona eres", incluso "tienes el cielo ganado" o "si yo pudiera tendría cien perros". Pero la realidad es otra: aquí solo lloramos de verdad cuatro idiotas.
Una veintena (¿llegará?) de personas acarrean a la espalda un problema que recae sobre más de dos millones de canarios.

Hoy, en mi estúpido afán de creerme que mis perritos están perdidos y no han sido abandonados, he ido al "albergue" Comarcal, Valle Colino. Que me quiten los ojos si no había por lo menos ciento cincuenta perros hacinados en veinte cheniles. Perros de todo tipo. Eso sí, la jaula de los cachorros era bastante frecuentada. Pero la gente no tiene dinero, ni recursos para adoptar un perro por cincuenta euros. No sé... ni por ayudar un poco. Pero oiga, si hay que gastarse esos mismos cincuenta pavos para un peinado de Nochevieja, una se los gasta, porque la ocasión lo merece.

Los perros (meros objetos de servicio, uso y disfrute de los maguitos y maguitas canarios) que vi hoy en Valle Colino, mañana serán otros, porque abran los ojos, queridos lectores. Valle Colino, sacrifica. Y mucho, además. Entiendan el significado de "sacrificio". Por ahí le dicen "dormir", pero yo cuando me duermo, me suelo despertar. Cuando ya no puedes cuidar a ese perro meón y sucio que antier te pareció un tierno y sedoso cachorrillo, todo pinta hermoso cuando lo dejas en Valle Colino para que tenga un segunda oportunidad. Y si la sociedad te da las gracias por no haberlo abandonado, mejor. Lo cierto es que no volverás a ver a tu perro ni aunque quieras, y no te creas eso de que la inyección letal no duele. Además, no siempre hay dinero para matar de forma limpia, sin señalar exclusivamente a Valle Colino. Como leí una vez, ese lugar se encarga de "limpiar las conciencias" de aquellos que se creen buenas personas por dejar allí a "sus mejores amigos". Anda y ojalá que os den por el culo, me importa poco la situación personal de cada quien. No se abandona a la familia.

Luego llegarás a la jaula donde ayer viste ese perrillo de raza tan mono, pero será tarde porque fue adoptado dos horas después de haberte ido tú. Me perdí un capítulo, porque yo no sabía que alimentar a un perro de raza era más barato que alimentar a un mestizo, chucho, milleches o como le quieran insultar. Al parecer, los de raza son menos latosos, viven más y no se enferman. Si no, ¿qué explicación tiene que dos carlinos hayan durado un día en Valle Colino, mientras que Rosita estuvo dos años esperando una familia?. Serán cosas mías, pero yo veo algo de favoritismo y mucha hipocresía.

No voy a mentir, esto no me pilla de nuevo. No me coge del todo desprevenida, pero es verdad que empiezas a coger un poco de asco a todo esto que llaman sociedad, y más concretamente, a la sociedad canaria por haberse ganado a pulso el nombre maltratadores de animales. Tanto jode el que golpea como el que abandona, el que amarra como el que encierra, y el que mira como el que ignora. Es un grave problema que el Tenerife pierda sus partidos, pero que se ahorquen perros de caza a diario es secundario y "qué le vamos a hacer, mi niña".

No encuentro la mejor postura para cagarme en todos los criadores de animales de nuestro querido archipiélago. Qué cómodo es vivir a costa del prójimo. Que críe, que críe, que yo venderé a sus hijos sin esterilizar, a precio de oro, sabiendo que los mejores refugios de la isla los perros se están matando los unos a los otros porque no hay espacio físico donde vivir. Seguiré criando porque tengo un precioso golden retriever muy joven. Así me saco unas perrillas.

¿Saben ustedes cuántos golden retriever hay en adopción? ¿Cuántos bulldog francés están en la perrera? ¿Conocéis algún labrador abandonado? Superficiales podridos, saben que al borde de la muerte solo están los chuchos y siguen prefiriendo las razas. Siguen prefiriendo pagar mil euros a un criador, a una tienda de animales, antes que ir a un albergue y llevarse a un pobre desgraciado por cincuenta cochinos euros.
Así está la cosa, los que saben, tiene veinte perros en casa, y otros diez en acogida, y los que no tienen ni puta idea, dicen "yo no puedo, ya tengo uno". Y se quedan tan tranquilos, ¡tócate los cojones!

Con solo veinte años me puedo hacer a la idea de lo podrida que está mi sociedad, lo corrupto que está mi país, y lo poco que les importa esto a todos ustedes. Quizá la vida les sonría más que a mí; yo, al fin y al cabo, vivo más amargada que muchos de los que están leyendo esto. Y antes de que lo pienses, no me amargo porque quiero, me amargo porque solo tengo que salir a la calle y ver cuánta miseria hay por ahí, mientras el noventa y nueve por ciento de los canarios viven ensimismados en sus problemas, en sus papas y en su barrio. Sociedad atrasada que somos, y que con todo el orgullo del mundo pienso abandonar lo antes posible. En tan poco tiempo, los canarios me han demostrado que hay mil lugares mejores en los que vivir, y a pesar de todo, esta es una tierra muy bella que lamentablemente tiene una plaga incurable.

No sé que será de mis perritos, no sé si aparecerá un ángel de la guarda y los adopte, no sé si encontrarán a sus familias. No sé, no sé y no sé.

Esto no cambiará hasta que no cambien ustedes.
Con permiso, me voy a trabajar un rato.

Buenas noches.